Exposición Colectiva / Colective Show

Galería Concreta, Matucana 100. Stgo-Chile 2017.

Curaduría Carlos Navarrete.

Junio/Julio 2017

 

INTROSPECCIONES,  Paisaje, Ciudad, Aislamiento.

Al imaginar esta puesta en escena, la ciudad de Santiago y su emplazamiento geográfico vino a mi memoria como un santo y seña para imaginar,  la concurrencia de tres artistas fascinados por la urbe, su paisaje y los seres que la habitan. Sin por ello ser artistas de tres generaciones o movimientos estéticos similares, lo que los une es una férrea fascinación por tratar en desentrañar desde la imagen en movimiento y la performance, las nociones de paisaje, ciudad y aislamiento, tomando como punto de partida Santiago y su emplazamiento a los pies de la Cordillera de los Andes.

Lo anterior, no es fácil de percibir al contemplar sus trabajos; sin embargo, al observar el video de Raimundo Edwards, las calles y su gente, se hacen parte de un viaje en donde el propio artista recorre la ciudad a pie – en varias ocasiones utilizando un dispositivo GOPRO-, ya que para él viajar por Santiago o Nueva York, no es otra cosa que unir erráticos puntos distantes con la máxima precisión que su destreza física le permite. Ofreciendo una mirada a la urbe en constante transformación, provocando en el espectador un dejo de extrañeza al no reconocerse en las calles y parajes que el artista recorre.

Lugares  que para Patricio Vogel, no son otra cosa que contemplar el natural de un  territorio costero, tal vez cercano o lejano a esta metrópolis,  donde el silencio se hace parte de los cambios cromáticos que el paso del día a la noche generan en la apacible tranquilidad de quien contempla un atardecer junto al mar. Pero al mismo tiempo, nos propone re imaginar esa aparente tranquilidad del lugar, porque frente ante tanta calma, el artista otorga un aire de misterio al capturar la grandiosidad del paisaje en la más completa soledad y armonía.

A su vez, el trabajo de Eugenia Vargas viene a ser el  punto de unión y a la vez de tensión entre estos dos creadores, porque para ella el paisaje se refleja en el cuerpo inmerso en la arquitectura, o bien, el pasajero que se deja llevar por el vértigo de la velocidad implícita en el avión, como el dispositivo que une dos puntos extremadamente distantes. Lugar en donde la contemplación del espacio aéreo también se convierte en un modo de aislamiento,  haciendo de esa aparente armonía que hay entre el sujeto y su habitáculo aéreo, una transformación  bella y obsesiva entre el dispositivo para aislarse de otros sujetos que como él o ella, desean viajar por la inmensidad de la bóveda celeste.

 

De esta forma, la exposición trata de reflexionar en como por una parte la ciudad y su paisaje nos determinan respecto a cómo comprender el entorno que nos rodea y al mismo tiempo, expone el comportamiento humano frente a ello.

 

Carlos Navarrete                                                                                                             

Santiago de Chile, Mayo de 2017